viernes, 20 de mayo de 2016

Calle sin salida (Street TV) de Daniela Silva Román


CALLE SIN SALIDA

STREET TV



Daniela Silva Román


 
(La presente escritura no refleja la veracidad en sus hechos o acontecidos, solo utiliza ciertas características generalizadas de pensamiento y acción)


CAPÍTULO PRIMERO
SENSACIONES

Al final de mi adolescencia siendo el hermano mayor y teniendo solo una hermana menor que yo, concluí en que ella era la preferida de mi padre.

Mis padres eran algo conflictivos pero nos habían dado las mayores comodidades posibles, desde que pude percatarme en la infancia noté que mi padre tenía cierto apego por mi hermana y haciendo mis preguntas impertinentes pude conseguir de mi madre una confesión que influyó en mi vida; resulta que mi padre anteriormente al matrimonio con mi madre había tenido otra familia, fue grande mi sorpresa cuando me enteré que tenía dos hermanos por la línea de mi padre, y por supuesto mi madre no había sido una santa, ya que ambos contrajeron matrimonio en una edad que sobrepasaba los treinta años, por lo que mi madre también había tenido un matrimonio con anterioridad que no funcionó como ella quiso, pero no tuvo ningún hijo por ese entonces.
Aquí resulta que pude entender la psicología de mi madre cuando me dijo:
  • Quizás tu padre no es muy apego a ti por haber tenido anteriormente dos hijos varones, y tu hermana al ser la única mujer es parte de su cariño.
Entonces comprendí porqué de manera innata y desde muy pequeños no habíamos podido como hermanos, compartir una relación de amistad y de rutina llevadera, éramos como agua y aceite.
Por su puesto pensé en las palabras de mi madre y resolví, que ella no pronunció aquellas frases con mala intensión pero me cambiaron la forma de pensar desde ese entonces; al contrario su intensión en aquellas palabras fue reconfortarme y advertirme que ella compensaría en su totalidad el amor que yo ansiaba por parte de mi padre.

CAPÍTULO SEGUNDO
CURIOSIDAD

Recuerdo que por aquél entonces mi hermana trabajaba como modelo de televisión en programas de entretenimiento, y fue ahí cuando impulsado por mí morbo comencé a verla con otros ojos, ya que ambos recién salidos de la etapa de pubertad y en el clímax de la adolescencia habíamos cambiado mucho fisiológicamente. Antes debo puntualizar una cosa, que como varón el despertar a la vida sexual se da muy temprano y de una forma casi, casi descarada, pues entre los amigos de colegio comienzan a circular los videos y las revistas pornográficas que obviamente nos llevan como consecuencia a la masturbación y descubrimiento de nuestras propias sensaciones impulsados por una curiosidad morbosa y maléfica, que nos convierte en audaces pillos de la perversión; por lo cual, para ese entonces mi conocimiento en los diversos tipos de géneros pornográficos eran por demás sobresalientes, siendo necesario recomendar que la información de índole científica debe acompañar el aprendizaje acerca de la vida sexual como sucedió en mi caso, además debo puntualizar que ya había tenido mi primera relación sexual hace varios años atrás, por lo que mi reputación con las jovencitas era conocida.
Si bien no hablamos del tema de mis relaciones con mujeres, es bueno resaltar que puedo haber sido una de las influyentes para asumir o tomar ciertas decisiones en adelante, ya que aconteció un hastío gradual a través de los años con respecto al sexo compartido con mujeres, que influyó en lo posterior en mi persona.
Retomando el asunto, y por comentarios de amigos en un intercambio de videos que teníamos en el colegio, surgió un comentario de un tipo que se unió al club del trueque, y dijo sin pensar:
  • Mi hermana esta muy buena, la vez pasada me la pase de fisgón mientras ella tomaba la ducha y pude ver sus hermosos pechos
Resulta que aquél tipo era el hermano de una pasada reina del colegio que ciertamente era muy voluptuosa y linda cuando aún asistía a clases.
Enloquecido por aquél comentario corrí a mi casa después del colegio, cogí los videos grabados de los programas de mi hermana y comencé a verlos detenidamente, cosa que no había hecho antes, y fue así cuando sin darme cuenta y con el pasar de las horas terminé pajeándome la tarde entera observando a mi hermana danzando en los videos de aquellos programas de entretenimiento, por cierto debo subrayar, que sus ropas eran mínimas y muy sensuales, por esto comencé mi empresa planificando rutinas en casa que me ayudarían a cubrir mis necesidades de morbo viendo a la hermosa jovencita, modelo de televisión que compartía el mismo techo conmigo.
Un día llegó el ritual que repetiría por más de un año, en casa no había moros en la costa, mi padre en su trabajo mi madre en el cuarto de lavado ocupada con la ropa sucia, y mi hermana preparándose en su afán de ir al trabajo tomó una ducha, anticipándome había revisado el cuarto de baño para darme modos y maneras de poder verla mientras tomaba su ducha.
Ahí estaba frente a mí y separados ambos tan solo por una ventana y una cortina que intencionalmente deje entreabierta, sin entrar en mayores detalles organizativos, el objetivo había sido cumplido, podía verla, y ella estaba frente a mí, con ese cuerpo joven llena de bellos púdicos que por su desarrollo fisiológico habían aparecido en su entre pierna, y como regalo de ese cambio estaban sus pechos hermosos, grandes y finos, jamás imaginé que fuera tan excitante ver a una mujer en la regadera, pero era increíble, el shampoo bajando desde su cabeza por entre sus pechos y cubriendo a medias sus pezones cafés, el agua uniéndose en esa travesía para esconderse entre su vagina y caer a chorros por sus contorneadas piernas. Que contorno, que figura la que apreciaba frente a mí, así que de esa forma solo atiné a sacar mi miembro y masturbarme con aquellas imágenes que se grababan en mis retinas, pero algo más sucedió tomó el gillette y comenzó a despojarse de los bellos púdicos de su entre pierna y se retocó otros lugares para dejarse limpia en un depilación que me llevó a la segunda eyaculación, para terminar en una tercera regada de semen cuando ella comenzó a enjuagar su cuerpo del jaboncillo con ayuda de sus manos, era como si se tocara autosatisfaciéndose, al menos me lo imaginaba así comparando a las actrices de mis videos de adultos, cuando ella en realidad solo se bañaba de la forma más inocente y pulcra.

CAPÍTULO TERCERO
ANTOJOS

Varios capítulos acontecieron así, pero fue acrecentando mi gusto por ella, hasta que comencé a husmear en sus cosas y poder tocar sus ropas, observar sus tacones y tener entre mis narices sus tangas, fue coloquial, pero de pronto mis ganas me pedían aún más. Un día saliendo de clases ya en los primeros años de la universidad visité a mi vendedora favorita de videos de adultos, y por curiosidad me asomé a otra venta de videos, donde un tipo tenía diferentes títulos, y uno que llamó mi atención, SARITA I visado por Brasil, era un video norteamericano, muy rarísimo, y hasta me incomodó un poco cuando en la madrugada me puse a verlo en la habitación, aparecían hombres delgados y con figuras muy femeninas, llevaban ropas de mujer, estaban arreglados toscamente con maquillaje y bisutería, cuando de pronto vi unas escenas que me desenfocaron, entraba otro varón completamente masculino y las sometía, ellas o ellos se ponían de rodillas y comenzaban a brindarle sexo oral, lo masturbaban y se tragaban toda esa verga, luego me sacudió por completo cuando ese tipo les lamía el culo les metía los dedos por el ano y se preparaba para penetrarlas, era extraordinario, algo que mi mente no comprendía pero que mi deseo comenzaba a disfrutar, ahí estaban hombres imitando a mujeres y dejándose llevar por el deseo sexual y el placer.
Yo sentía que podía dolerles, pero recordé que había tenido sexo anal con algunas chicas y que ellas lo habían disfrutado siempre y cuando uno sepa tratarlas, imaginé que era parecido, pero más tarde hice mis averiguaciones en textos y descubrí cosas gratas del sexo anal en los hombres.

Posterior a ese mi primer encuentro me afané por conseguir más material de ese estilo, y aprendí terminologías como shemale, transexual, travestí, crossdeser, transformista, activo, pasivo, versátil, etc. además de aquellas que ya había aprendido con la pornografía heterosexual. Increíblemente el género travestí como lo generalizo estaba frente a mis narices en los puestos de videos pornográficos, solo que no tenía gran mercado más que uno muy discrecional que se acrecentó con los años. Conseguí material de gran calidad, de diversa procedencia pero preferí como erudito de la pornografía quedarme con las producciones MADE IN BRAZIL o FEITO EN BRAZIL que tenían a las más lindas bonecas de programa, o travestís que con sus figuras voluptuosas me llevaban a interminables madrugadas de masturbación y gozo. Y además de causarme gran excitación me provocaban intensos deseos de algo más.

Comencé a buscar personas travestidas, lugares, y cosas por el estilo, obviamente quien busca encuentra y tuve experiencias iniciales con alguna que otra compatriota que relativamente me satisfizo. Un buen día requisando los roperos de mi hermana, encontré sus ropas de modelito antigüitas, y me puse ansioso, buscando medias, ropa interior y tacones; irónicamente mi fisonomía era similar al de mi hermana así que muchas de sus cosas no me quedarían mal pensé, y tuve mucho acierto.

Primero lo hice entre cuatro paredes, tan culpable y avergonzado, pero satisfecho a la hora del morbo. Veía los videos y me veía al espejo portando la ropa de mi hermana y sus tacones, hecha un remedo de mujer, que por aquél entonces me bastaba para masturbarme y llegar a la locura.
Posteriormente me convertí en acérrimo observador de las conductas motrices y psicológicas de mi hermana como ejemplar femenino para la imitación, fue así como en unos meses copié sus ademanes, gestos, movimientos y conductas además de otros detalles, por lo que pasaron un par de años formándome entre las paredes de mi habitación en el arte del transformismo.

CAPÍTULO CUARTO
INICIACIONES

La masturbación ya no me era suficiente ante el grado de avance que había tenido en la escuela de la transformación femenil, por tanto comencé a explorar otros sistemas, hasta que me animé a utilizar objetos que posteriormente introduciría en mi cavidad anal, esto claro copiándolo de los videos de transexuales y averiguando si existían peligros o métodos que favorecieran un placer saludable y sin graves consecuencias.
Recuerdo que comencé con lápices gruesos, para pasar a las verduras como la zanahoria, el pepino y otras cosas que me causaran placer.

Para ese entonces el tema de mi hermana había quedado atrás, y mientras paralelamente tenía enamoramientos con mujeres que me daban complacencia en la intimidad y me llenaban emocionalmente, en la privacidad del hogar era otra la prioridad mía. Pero transversalmente ocurrían otras cosas en casa, las peleas y relaciones de mis padres habían caducado, y la intimidad sexual de la cual a veces fui testigo por mi papel de fisgón o curioso había decaído entre mis padres, creo que mi padre era activamente muy sexual y pervertido, pero mi madre no podía llevarle el paso por tener otro tipo de conductas.
Fue así que el divorcio pronto llego a disolver la relación que habían llevado por más de dieciocho años, los cuales como hijos solo vimos trece. Creo que se dieron tiempo para planificar el tema de los hijos.
Aún alejado de mi hermana y cercano a mi madre la relación se hizo más invisible entre hermanos, y nos encontrábamos solo para discusiones en las que el tema era el cariño de mi madre repartido entre los dos, cosa que mi hermana hasta el día de hoy no se la creé pues siente que yo soy el preferido de mi madre.

Resulta que un día de esos revisando las cosas de mi hermana encuentro un video erótico con sexo inocente ya que las imágenes eran en dibujos animados, increíble, ¿la moralista de mi hermana estaba iniciando su vida sexual? O quizás empezaba recién con su auto descubrimiento y autosatisfacción solamente, pero no dude en ponerme al pendiente del tema. Una noche me di formas para observarla y entrada la madrugada oí encenderse el televisor de su habitación cosa que era lógica por la vecindad de mi cuarto con el de ella, entre abrí con delicadeza y cautela la puerta de su cuarto y pude ser testigo de un capítulo por demás enervante, mientras la tele reproducía el video animado de don quijote en versión pornográfica infantil ella destapó su cama y abriendo sus piernas en forma de diamante acercó su mano diestra hasta su pubis y comenzó a acariciarse con sutil complacencia, yo por supuesto saque mi pene de entre las ropas nocturnas y procedí a masturbarme y gozar mientras ella gemía de placer y se masturbaba como toda una mujer sedienta de placer. Que capítulo aquél, que me llevó por varios días a imaginar que hubiese resultado si yo hubiera ingresado a su alcoba con mi pene erecto y listo para enterrárselo, ¿como hubiera ella reaccionado? Fantaseaba con un momento de sexo incestuoso como en las mejores escenas de la película TABOO que reflejaba el incesto de forma descarada.
Fantaseaba penetrando a mi propia hermana, gozando y eyaculando en esos enormes pechos y llenándole la cara de semen y lamiendo su santificada vagina.

CAPÍTULO QUINTO
MANOS A LA OBRA

Tenía como veintidós años cuando después de haber sumado una colección respetable de ropas íntimas, vestidos y tacones me decidí a probar suerte saliendo a la calle travestida. Para aquél entonces la casa estaba habitada en su primer piso solo por mi madre y por mí, mi hermana se había casado y vivía un piso más arriba.
Así que no había moros en la costa pero si riesgos eventuales para salir a la calle, claro yo había planificado bien todo y observado los movimiento rutinarios en mi casa, en la cuadra habitada por los vecinos e incluso de la zona relativamente.
Recuerdo que la primera vez que salí a la calle llevaba puesto unas medias enterizas, una falda gris tipo secretaria que era de mi hermana y una blusita ajustada que compré además de un abrigo prestado de mi madre, la bisutería era también de mi hermana y otros accesorios que yo compré.
Salí temblando de mi casa a la media noche, cerré la puerta y me di cuenta de que ya estaba en la calle, sentí las caricias del viento correr entre mis piernas, me asombré de lo fácil que me resultaba caminar con tacones altos y de tener un porte femenino, llegué a la esquina y me di vuelta por los nervios que tenía, gracias miles que las calles estaban desiertas de madrugada, volví a mi casa y promediando las tres de la madrugada volví a salir entrada más en coraje y con otro cambio de ropa pues al inicio una parece niña con juguetes nuevos y quiere probarse y usar de todo. Salí con unas medias enterizas pero esta vez en forma de red, cogí unas ropas que usaba mi hermana en su trabajo como modelo que para ese entonces ya había dejado por su rutina de madre, esposa y aún universitaria.
La ropa era un conjunto similar al que usan las bailarinas de la LAMBADA en Brasil, era de color amarillo las medias eran negras y los tacones eran altos tipo sandalias en color dorado.
Esta vez no me puse ningún abrigo y a pesar del frío en la calle, yo estaba caliente por la excitación de verme caminar así, esta vez tome una distancia media pero más larga que la primera vez a la esquina, llegué a una plaza que se encontraba cerca de donde moraba, era una plaza dedicada a la mujer por su labor de madre. Creo que guardaba mucha relación; tomé asiento en una de sus banquetas, recorrí la plaza como si lo hiciera por primera vez a pesar de haberlo hecho antes en mi papel masculino, pero ahí estaba siendo la nena, siendo la mujercita que paseaba por la plaza a las tres de la madrugada, resolví volver después de una hora, y fue grande mi sorpresa cuando al retornar un hombre pasaba por entre esas calles de regreso y me escondí de susto, el se acercaba y yo no podía ni correr por causa de los tacones, me puse a rezar pidiendo que no sea uno de esos homofóbicos o un asaltante, miles de cosas pasaron por mi mente, cuando de pronto me relajé y comencé a caminar alejándome de su cercanía, las luces me delataron, él se dio cuenta de que no estaba solo a esas horas de la madrugada, yo no podía ni girar la cabeza para atrás para conferir su distancia, de pronto que veo en la sombra hecha por el alumbrado público su figura detrás de mío y volteé la mirada por reflejo, ahí estaba el hombre en un estado relativo de embriaguez, me miró y dijo:
  • Hola preciosa! Que haces tan sola a estás horas, estas muy linda
Y yo me quedé muda cuando un rayo de pensamiento pasó por mi mente, ni siquiera había preparado un timbre de voz que se asemeje al de una mujer, entonces salió de pronto y no fue tan malo, dije:
  • Hola, voy de camino a casa
  • ¿Sola? ¿Y vestida así?
  • Sí, es que fui a una fiesta y perdí mi abrigo

Lo que sucedió después me hizo tener mayor confianza, pues desde ya aquél hombre no se había dado cuenta de que yo era una damita diferente.
Me invitó a sentarnos en la plaza y beber de un ron que traía bajo el brazo, le pedí cigarrillos y me los otorgó con un trato muy cortés. Estaba fascinada pero a la vez temerosa de que mi teatro se cayera en cualquier momento, gracias mil no sucedió así, él era un hombre mayor de cuarenta años de piel morena relativamente alto, pues yo me notaba altísima por los tacones ya que tenía una estatura promedio de 1,74mts y con tacones era notoria mi presencia.
Bebimos de su trago y mientras yo fumaba él acariciaba mis piernas, repetidamente me decía que lo hacía con respeto, pero a mi me fascinaba, lo veía y sentía esa calidez que busqué en mi padre, pero ahí estaba junto a un desconocido que me trataba con cierto mimo. Reparé en la hora y escuché el canto de los pajarillos así que me puse de pie y le dije que ya era hora de irme, él sentado frente a mi me ofreció un último trago y comprendió mi apuro, pero mientras fumaba y tomaba aquella copa de ron, él metió sus manos por debajo de mi falta y tocó mis nalgas, sentí estremecer mi cuerpo, me deslicé en ademán de alejarme y le dije que quizás en otra ocasión podría suscitarse algo, él se quedó con los ánimos además su estado no le permitía hacer muchas cosas supongo, a pesar de que tenía la entrepierna abultada desde el momento en que tomamos asiento en la banqueta, así terminó aquél momento, me recomendó que vaya con cuidado y que me cuide porque estaba muy linda, le agradecí y retorne de prisa a mi casa con los miles de pensamientos flotando en mi cabeza, cuando de pronto pude ver aclararse el cielo y me pude mirar en una ventana de aquellas que reflejan muy bien, y me vi, no podía creerlo, me estaba reconociendo por vez primera, era delgada, alta, de piel morena clara, de piernas contorneadas y provocativas, tenía el tórax con las costillas justas, y unas caderas que se hacían apetecibles de tanto mirarlas, voltee y advertí que tenía una cola redonda y bonita no era enorme pero estaba muy bien para ser confundida con una mujer, y no una mujer cualquiera sino una mujer muy bonita, de pronto me acerqué y casi no pude reconocer mi rostro, estaba tan delicadamente maquillada que mi rostro de facciones delicadas había servido perfectamente como lienzo, y fue así como conocí a Daniela, era esa mujer, la de mis sueños, la de mis fantasías, la mujer que había buscado, lo tenía todo.

3 comentarios:

  1. l'ho letta tutta di un fiato questa storia lo scoprirsi belle e femminili è una sorpresa magnifica vuol dire che la nostra anima i nostri atteggiamenti e comportamenti quando ci si lascia andare alle passioni ci fanno sensuali e fantastiche belle e sinuose come modelle...!!! grazie baci baci baci

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  2. gracias Fe, me sorprendes siempre con un comodin bajo la manga y ese grupo de lectores con el que cuentas no se quedan con ganas, no me imagino que otras historias secretas habra

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