sábado, 25 de octubre de 2014

Marcelo visita a su primo. pag 01. REMASTERED

Hello blogueros,
Como ya pudieron ver en anteriores entradas, el gran dibujante Slomo se puso a la labor de entintar la historia de "Marcelo visita a su primo del pueblo", e incluso darle color a algunos dibujos míos, con unos resultados realmente brillantes.
De momento le pongo el texto y más adelante la colorearé. Tengo también el encargo de terminar la historia que me envió Lola, y algunas escenas de "fisting" que estoy pensando intercalar dentro de la historia de Marcelo, ya que en algunas escenas de cama se queda corta de porno.
Mucho trabajo para tan poco tiempo.
Disfruten de este REMASTERED. Chau.

domingo, 19 de octubre de 2014

EL CANDIDATO _09


Colaboraciones

Este mes ha sido provechoso en colaboraciones.
Primero, el relato que me envió Lola. Me pareció muy buena la narrativa y entronca con uno de los temas que yo no había dibujado aún, el del hetero con gusto por el travestismo y la sumision a la mujer. Es algo nuevo en mis comics, aunque tengo muchas referencias visuales gracias al blog de Bad Penny. Tardé muchísimo en dibujarlo y aun me queda, porque me cuesta mucho dibujar una TS SIN caderas!!
Aunque el portatil me da algun que otro quebradero de cabeza, encontré un programilla en el que la tablet funciona perfectamente, asi que... a dibujarrr
Otra colaboracion me llegó hace muy poco de un artista belga que se especializa en entintar. Es alucinante, por lo bien que lo hace y por la rapidez. Como muestra, os voy a poner la primera página de "Marcelo visita  a su primo del pueblo". Comparen y fíjense cómo gana con el entintado:



Que tal? a que es alucinante? estoy impaciente por ver otras páginas. ¿ustedes no?
hasta la proxima.


sábado, 18 de octubre de 2014

UNA GRAN EXPERIENCIA, AUNQUE NO LA PRIMERA.



texto: Lola Ximenez
dibujos: Fe



Podría considerarse que soy una persona normal, sin ánimo de ofender a nadie, por supuesto. Entiéndase por normal alguien que pasa desapercibido, sin llamar la atención. Por otra parte, heterosexual.
De siempre me han gustado la mujeres y de hecho, en la actualidad, me siguen gustando y mucho. Aunque ya desde pequeño tuve alguna experiencia con la ropita de mi madre y de mis hermanas. Teniendo en cuenta que mi madre siempre fue mujer elegante y atractiva y mis tres hermanas, las tres mayores que yo por seis, ocho y doce años, siempre me parecieron unas mujeres comparadas con mi pequeña edad, desde que nací, he estado rodeado de hembras y de ropa femenina y no sé si se podría considerar normal el hecho de que alguna vez me llamaran la atención unas braguitas o unos tacones.

Todo esto más bien pasó sin pena ni gloria durante mi infancia y adolescencia. Pequeños episodios dignos de mencionar pero que hasta la actualidad y teniendo en cuenta la historia que estoy contando, no tendrán demasiada importancia. Y de hecho, yo no se la daba.
Una vez salí de la adolescencia, convertido ya en un muchachito bien parecido, mi obsesión era encontrar una novia que, sobre todo, llevara faldas cortas y se le pudieran ver las piernas. Me encantan las piernas femeninas. Recuerdo de pequeño ir tras dos piernas de mujer y pasarme de calle en varias ocasiones. Esa obsesión se hizo realidad, aunque tardó algo de tiempo.
Algunas novias pasaron por mi vera sin mucho que matizar, hasta que casi sin darme cuenta, por fin llegó. Tenía yo entonces 19 años y ella 17.

Nos enrollamos como quien no quiere la cosa y empezamos a quedar y a salir juntos. Era la mujer de mis sueños, pero yo todavía no me había enterado. Era de la misma estatura que yo, tenía un cuerpo perfecto, unas piernas preciosas y la espalda y los brazos bien proporcionados. Tetas pequeñitas pero pezones gorditos y bien duritos. Los primeros días, sólo me dejaba tocarle el culo y poco más. Llegar a tocarle las tetas fue todo un logro y finalmente llegar al bendito tesoro que escondía entre las piernas me costó numerosos enfados y peleas. Pero al fin lo conseguí. Ella aún no se había puesto ni tangas, ni tacones y yo empecé a insistirle para que se los pusiera. Cuando empezó a usar tacones, yo empecé a darme cuenta de las esbeltas y poderosas piernas que tenía. Y cuando salíamos juntos, ella se arreglaba perfecta y yo estaba continuamente excitado. Notaba como todos miraban esas maravillosas piernas y yo, celoso porque al pasear ella junto a mí, mi campo visual no llegaba para contemplar tal espectáculo.

Se fue dando cuenta que le gustaba eso de calzar tacones y ponerse vestidos cortos y atrevidos con finas medias, que hacían las delicias de todos los que pasaban por su lado y que a mí me ponían muy excitado, con la polla dura entre las piernas y sin poder hacer más que rozar con mis manos de vez en cuando aquellas maravillosas piernas enfundadas en finas medias, lo que hacía que me excitara aún más. Aún no me había dejado que folláramos, lo que me ponía aún peor si cabe. Después de dos años, cada vez era más y más atrevida, pero sin dejar de ser elegante y sin caer en lo chabacano. Cualquier cita que tuviera se convertía en un fabuloso despliegue de femeninidad: maquillaje, vestidos elegantes, tacones altos y por supuesto tangas y medias. Yo estaba de tal manera, que cuando me besaba o abrazaba con ella, me corría de gusto en los calzones. Era un placer infinito para mí. Solamente rozarme con sus piernas y ya tenía que soportar una gran presión para no eyacular, y evidentemente, no lo conseguía en muchas ocasiones y eyaculaba.